Ayer leí : “ Actualmente sigue en tendencia la resilencia como método de trabajo para manejar y asimilar las crisis y duelos en los seres humanos sin embargo esta práctica popular motiva a suprimir las emociones, La resilencia es un estilo de vida en el que no permites que te afecte las situaciones alrededor sonriendo y con una actitud positiva y hedonista en todo momento, en mi personal punto de vista ciertamente practicar la resilencia es una forma de sentirse empoderado en una situación de crisis pero los sentimientos existen y se quedan atorados en algún lugar de la mente y el ser humano creo la tristeza a nivel evolutivo como una función de alerta para recordar lo que te ha afectado y no volver a repetirlo pero al igual que hemos hecho con muchas tendencias la finalidad de esta práctica se ha distorsionado con el sincretismo cultural de las nuevas generaciones pues ha motivado a utilizarla como una defensa para no responsabilizarnos de nuestros actos y sentir la culpa que implica un nivel de interés y compromiso lo cual es más un nihilismo emocional que una práctica de apoyo y soporte, olvidando que lo importante es no perder la vista que el propósito fundamental de la raza humana es la trascendencia, es decir ser una mejor persona a través de nuestros actos que desencadenan actitudes creando un impacto en nuestro entorno y al final solo se vive una vez y es mejor vivir y gozar, llorar y reír para sentir que estamos vivos y no somos autómatas en un panopticón y yo seguiré abogando por sentir las emociones finalmente como dice: Jiddu Krishnamurti "No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma". Y amar con todo tu ser, sentir morir de dolor y finalmente resurgir de las cenizas es sentir besar la cara de Dios” ( anónimo )

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